Tropic Journeys in Nature - Ecuador

Tropic Journeys in Nature - Ecuador
Ecuador Ecotours

Monday, April 2, 2012

Iberia features the Huaorani Ecolodge

Gracias a José Luis y Miguel, clientes que nos acompañaron al www.huaorani.com SELVA ECUATORIANA La esencia viajera que establece los criterios de ocupación de mis días vacacionales disponibles me ha orientado en esta ocasión hacia la Selva Amazónica Ecuatoriana. Junto a mi padre, iniciador y cómplice en estas lides, certificamos a lo largo de sólo cuatro jornadas, la increíble experiencia tenida en este medio natural tan espléndido y total. Un par de días en Quito nos sirven para irnos adaptando a nuestras posteriores andanzas en la selva. La intensidad va a caracterizar todos y cada uno de los tiempos tal como se irán sucediendo. El descenso de altitud desde la capital hasta la ciudad de Shell, a pie de selva, será un fascinante desfile por la avenida de los volcanes que nos permite admirar la presencia de un serial de volcanes que imponen su ley en el desdoblamiento de la cordillera andina, al tiempo que descendemos por la ruta panamericana. Se estrenan nuestras codiciosas cámaras fotográficas siempre a la búsqueda del cóndor, colibríes, halcones, ciervos, llamas, pumas o zorros de la sierra que por allí imaginamos. Una avioneta, bajo control indígena, nos introduce en el corazón de la jungla. Aterrizaje en un afeitado del bosque selvático que nos deja sin conexión ni referencia alguna con exterior. Allí quedamos a expensas de otra civilización. Tras la contención de aliento durante el vuelo recibimos y sentimos la íntima bienvenida que un grupo de huaoranis nos prodigan nada más abandonar el pájaro volador. Y desde ya nos encontramos inmersos en unos poblados que viven de manera muy intensa y real su propio idioma, sus costumbres y hasta su propia cosmovisión. Comienzan los descensos por las aguas del rio Siripuno en largas canoas dirigidas por dos indígenas y que nos aislarán todavía más en los perdidos rincones de los parajes selváticos. Tantas cuantas veces lo repetiremos, serpenteando por los meandros del caudaloso cauce, escudriñaremos con nuestros sentidos cuantos secretos imaginamos se encierran en aquellas tierras. Y en profundo y espontáneo silencio pretendemos interiorizar todos los barridos visuales que nuestra ansiosa mirada procuraba. Días de contacto y convivencia con esta tribu. Hablando con ellos y siendo testigos de su forma de vivir, de sus habilidades e incluso participando con ellos de una pequeña fiesta ritual, hemos calado en otra realidad humana que nos ha impresionado y producido el mayor de los respetos. Omene, indígena huaorani que siempre estuvo a nuestro lado, junto a José, guía naturista ecuatoriano, nos iniciaron, desde su saber y convicción, todo lo relacionado con el medio natural en contacto directo con la exuberancia vegetal y con la diversidad de la fauna circundante. Y así sucedió, por ejemplo, cuando en unas marchas, nos hicieron sus demostraciones prácticas, y por nosotros practicadas, del arte de la caza con lanza y cerbatana, según ellos lo hacen, para velar por su supervivencia. Y también cuando describen las propiedades curativas de muchas plantas así como aplicaciones diversas que ellos hacen de diversos elementos naturales. O cuando nos muestran su especial habilidad para gatear a lo más alto de los árboles En una de las expediciones nocturnas nos llegamos hasta una gran cascada cuyo emplazamiento era particularmente especial así como el significado que para ellos tiene. Igualmente hemos conocido el programa educativo resultado de la conexión de la agencia ecuatoriana Tropic Ecuador con los indígenas huaoranis, planteamiento que nos pareció muy acertado según concluímos del contacto que tuvimos con Moi Emonenga, líder huaorani empeñado en preservar la identidad de estos indígenas con fidelidad al legado heredado de sus ancestros en consonancia con los tiempos modernos. Y tampoco faltaron las anécdotas para el recuerdo como lo fueran la considerable tormenta en una de las noches que hiciera elevar significativamente el nivel del río, o el naufragio de nuestra canoa, felizmente resuelto, o el lanzamiento al río, y baño subsiguiente, desde lo alto de una gran liana que se balanceaba desde la orilla por encima del cauce. Y, por decir, nuestra aportación culinaria en la cena de la última noche a base de una hermosa tortilla española que confeccionamos bajo la atenta mirada de nuestros amigos indígenas y que luego todos compartimos. Gesto intercultural. Estas gentes indígenas, milenarios pobladores de estas tierras, se encuentran en la actualidad asediados por las compañías buscadoras de petróleo. Nuestros anfitriones no hacen el juego a estos intereses que en aras del dorado líquido se están cargando el riquísimo medio natural de la selva. Así lo hemos podido constatar, si bien, en la región de la ciudad de Coca la realidad es bien distinta. El viaje tuvo su complemento necesario en la perfecta conexión con los otros tres miembros del grupo: Patrick y Diana, de Canterbury, y Kevin, de Alaska. Y, desde luego, la actitud sencilla y dedicada del equipo de huaoranis que velaron por nuestra seguridad y supervivencia: Chino, Beatriz, Verónica, Eloy y Boya Ha sido un viaje de los que permanecen en el recuerdo y que te permiten mirar atrás, en el tiempo y en la distancia, con mucho agrado.-

No comments:

Post a Comment